Lo que das se transforma

Carta a los Benefactores – Navidad 2025

Al iniciar este espacio para compartir con ustedes, lo ilumino con la reflexión del Papa León XIV, quien nos invita a no guardar para nosotros los dones que Dios nos ha dado, sino a emplearlos con generosidad para el bien de los demás, especialmente de quienes están más necesitados de nuestra ayuda. Se trata no sólo de compartir las cosas materiales de las que disponemos, sino de poner en juego nuestras capacidades, nuestro tiempo, nuestro afecto, nuestra presencia, nuestra empatía.

Todo lo que somos y tenemos es un capital vivo que, si no se cultiva y comparte, se seca, se devalúa o acaba en manos de quienes lo reducen a mero consumo. El don de la vida, recibido de Dios, no se nos entregó para terminar así, sino que necesita espacio, libertad, relación, para realizarse y expresarse; necesita amor, que es lo único que trasforma y ennoblece cada aspecto de nuestra existencia, haciéndonos más semejantes a Dios.

Las obras de misericordia son el banco más seguro y rentable al que confiar el tesoro de nuestra existencia, porque en él, como nos enseña el Evangelio, con “dos monedas” incluso una pobre viuda puede convertirse en la persona más rica del mundo. San Agustín, a este propósito nos dice: «Lo que das se transforma realmente; se convertirá para ti no en oro ni en plata, sino en vida eterna. Lo que das se transformará, porque te transformarás tú».

De corazón agradecemos a cada uno de ustedes. Al brindarnos sus capacidades, tiempo, afecto, empatía y colaboración material y económica, nos ayudan a construir un mundo más justo y fraterno y van acumulando en “el Banco de Dios”.

P. Juan Wilman svd


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